miércoles, 23 de noviembre de 2011

O P I N I O N

Por: Mario Javier Sánchez de la Torre.

Agentes de tránsito ¿Armados?

Como es del conocimiento de los que habitamos este municipio uno de los problemas que enfrentamos a diario y durante la mayor parte del día es el de la difícil circulación vehicular. El cual aunado a los otros que hay, hacen la vida en la capital veracruzana bastante difícil.
El problema señalado es de tal magnitud, que para ir de un lado a otro de esta ciudad el tiempo que se requiere en promedio es de aproximadamente una hora y media, sin contar cuando se presenta alguna manifestación que recorra las calles de esta capital y lo peor que nos puede suceder, la toma de alguna de las calles del Centro Histórico, por alguna organización social, sindicato o grupo de trabajadores en busca de llamar la atención de los servidores públicos en turno, para plantearles sus problemas.
La solución aun no se ha encontrado, tanto por los gobiernos municipales, como por los estatales, aunque se debe reconocer que la lucha se ha hecho. Bástenos citar como ejemplo, el interesante intento de ejes viales que trató de implementar la pasada administración municipal y que sorpresivamente sin aviso alguno, dio marcha atrás. Siendo que el proyecto estaba funcionando bastante bien. Pero sea lo que haya sido, el problema continúa.
A partir de la semana pasada el Gobernador del Estado envió al Congreso de Veracruz una iniciativa de Ley para separar las funciones que tiene la Dirección General de Tránsito y Transporte del Estado (DGTT), la que cuando sea aprobada por los legisladores locales, permitirá que las funciones operativas y de seguridad de la citada Dirección, con todo y su personal, pasen a formar parte de la Secretaria de Seguridad Pública del Estado y las funciones administrativas y de ordenamiento del transporte, continúen bajo la tutela de la Secretaría de Gobierno.
Como se aprecia en la citada iniciativa, ésta consiste en una redistribución de competencias, acción con la cual por el momento, todo parece indicar, que las funciones operativas de tránsito ahora estarán bajo la vigilancia de la Seguridad Pública del Estado, lo que nos hace pensar que las cosas en este aspecto se endurecerán.
Situación que no vemos como podrá solucionar el problema de la vialidad en Xalapa y mucho menos si son armados los agentes de tránsito. Ya que haciendo un somero análisis de esta complicada situación, solamente hay que ser realistas y ponernos a pensar en el número de situaciones difíciles que tienen que enfrentar a diario, los agentes de tránsito con automovilistas, situaciones que quiérase o no, en algunas ocasiones llegan a calentar los ánimos de las partes y si alguna de éstas porta un arma, imagínese estimado lector lo que puede suceder.
La sola presencia de un agente de tránsito armado no solamente causará el respeto que se debe tener al portador del uniforme, por ser representante de la autoridad, sino lamentablemente también por el arma que porta. Pero quien nos puede asegurar que el automovilista a quien se le está llamando la atención, ya sea justificadamente o no, también sea portador de un arma. El cuestionamiento es ¿Qué podrá pasar? La respuesta es: todo o nada.
No cabe la menor duda que la iniciativa es interesante, pues al separar estas funciones puede ser que se optimicen los recursos de las dos dependencias y esto traiga como resultado un mejor servicio para la población, lo que es el deseo de todos. Solo que antes de armar a estos oficiales, no solamente bastará que se les apliquen los exámenes de confianza que la legislación respectiva exige, sino principalmente, se les apliquen exámenes psicológicos para conocer sus aptitudes al respecto y si pueden o no, ser portadores de ésta. Así como también se les de la capacitación necesaria para que sepan para que es un arma y cuando se debe sacar y utilizar. Hasta el viernes. opinionmarioj@live.com.mx

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