O P I N I O N
Por: Mario Javier Sánchez de la Torre.
Por: Mario Javier Sánchez de la Torre.
Nace Otero Ciudadano.
Tiempos difíciles vivimos hoy. Los que se deben sin duda alguna no solamente a un solo factor, sino a varios, dentro de los que podemos encontrar las situaciones que desde siempre han venido siendo un lastre para nuestra sociedad y por consiguiente para el país.
Por desgracia para nosotros, una nación que tiene una población no solamente joven sino también pujante y con integrantes de gran inteligencia y talento, dentro de nuestros azotes sociales podemos encontrar como el principal la corrupción, la cual trae como consecuencia otra gama de situaciones negativas como la impunidad, la negligencia, la omisión, solamente por citar algunos, todos ellos presentándose en diferente intensidad en diversos sectores que forman nuestra sociedad.
Siendo por desgracia el sector público en donde con mayor incidencia se ha venido presentando, debido por una parte a la precaria preparación que encontramos en la mayoría de los integrantes de la mal llamada “clase política mexicana” y por la otra, a la indiferencia que desde años atrás ha mostrado la población a participar en el desarrollo del país, en otras palabras a participar en la vida política de México.
Por lo que corresponde a que personajes que no cuentan con la preparación mínima suficiente para ocupar cargos tanto de elección popular, como dentro de la administración pública sea ésta federal, estatal y municipal, la culpa en parte la tienen los partidos políticos, pues el compadrazgo con que manejan sus acciones en su interior, permite que se beneficien hombres y mujeres que en la mayoría de los casos no lo merecen.
En cuanto a la indiferencia de la participación de la sociedad en la vida política del país, ésta tiene su origen en aquella etapa de aquel México, de la segunda mitad del siglo pasado, en la que el sistema político mexicano era conocido en los países del primer mundo como: la dictadura perfecta. Pues independientemente de que el país aparentaba ser una democracia, bástenos citar como ejemplo de que no existía tal, la descarada práctica en política del denominado personaje como “El Tapado”.
Personaje, que representaba al candidato del entonces invencible partido en el poder como lo era el Revolucionario Institucional y que desde su nombramiento como tal, ya se conocía que éste sería el próximo Presidente de México.
Factores los citados, tanto el que se presenta al interior de los partidos políticos del país, como el de la indiferencia de la sociedad, que nos han hecho llegar, como país, a una situación que ya no se puede tolerar más con relación a la forma negligente, de omisión, de nepotismo, de impunidad, de manejo de intereses particulares antes que los públicos, de la mayoría de los gobiernos municipales, estatales y en parte del federal.
Situación de la que en gran parte tenemos la culpa la sociedad mexicana por esa negligencia mostrada hasta hoy, pero que si queremos podemos revertir. No solamente en la participación con conciencia en los procesos electorales, sino principalmente con acciones de tipo social, exigiendo a nuestros representantes populares, legisladores federales y estatales, así como también a nuestros empleados los servidores públicos de los tres niveles de gobierno, un buen desempeño de sus funciones.
Vigilancia que debe darse a través de organizaciones verdaderamente ciudadanas, que tengan como objetivo no el alcanzar notoriedad para que después alguno de sus miembros puedan ser escogidos por los partidos políticos para que les permitan obtener posiciones políticas importantes. Sino verdaderas agrupaciones de ciudadanos que preocupados por el mal acontecer nacional, estén vigilantes del proceder de la administración pública en sus tres niveles de gobierno, con la intención no solamente de señalar aquello que no se está haciendo bien, sino principalmente aportar ideas, programas, soluciones para que juntos alcancemos el bien estar que merecemos.
Es así como surge en esta entidad la agrupación “Otero Ciudadano”, la cual está formada por ciudadanos de diferentes sectores sociales, pero que tenemos en común el lograr el beneficio o bien común de la colectividad, lo que traerá por consecuencia que tanto el Estado de Veracruz, como la nación, salgan del marasmo en que están y alcancemos los ideales que queremos. Hasta el viernes. opinionmarioj@live.com.mx
Por desgracia para nosotros, una nación que tiene una población no solamente joven sino también pujante y con integrantes de gran inteligencia y talento, dentro de nuestros azotes sociales podemos encontrar como el principal la corrupción, la cual trae como consecuencia otra gama de situaciones negativas como la impunidad, la negligencia, la omisión, solamente por citar algunos, todos ellos presentándose en diferente intensidad en diversos sectores que forman nuestra sociedad.
Siendo por desgracia el sector público en donde con mayor incidencia se ha venido presentando, debido por una parte a la precaria preparación que encontramos en la mayoría de los integrantes de la mal llamada “clase política mexicana” y por la otra, a la indiferencia que desde años atrás ha mostrado la población a participar en el desarrollo del país, en otras palabras a participar en la vida política de México.
Por lo que corresponde a que personajes que no cuentan con la preparación mínima suficiente para ocupar cargos tanto de elección popular, como dentro de la administración pública sea ésta federal, estatal y municipal, la culpa en parte la tienen los partidos políticos, pues el compadrazgo con que manejan sus acciones en su interior, permite que se beneficien hombres y mujeres que en la mayoría de los casos no lo merecen.
En cuanto a la indiferencia de la participación de la sociedad en la vida política del país, ésta tiene su origen en aquella etapa de aquel México, de la segunda mitad del siglo pasado, en la que el sistema político mexicano era conocido en los países del primer mundo como: la dictadura perfecta. Pues independientemente de que el país aparentaba ser una democracia, bástenos citar como ejemplo de que no existía tal, la descarada práctica en política del denominado personaje como “El Tapado”.
Personaje, que representaba al candidato del entonces invencible partido en el poder como lo era el Revolucionario Institucional y que desde su nombramiento como tal, ya se conocía que éste sería el próximo Presidente de México.
Factores los citados, tanto el que se presenta al interior de los partidos políticos del país, como el de la indiferencia de la sociedad, que nos han hecho llegar, como país, a una situación que ya no se puede tolerar más con relación a la forma negligente, de omisión, de nepotismo, de impunidad, de manejo de intereses particulares antes que los públicos, de la mayoría de los gobiernos municipales, estatales y en parte del federal.
Situación de la que en gran parte tenemos la culpa la sociedad mexicana por esa negligencia mostrada hasta hoy, pero que si queremos podemos revertir. No solamente en la participación con conciencia en los procesos electorales, sino principalmente con acciones de tipo social, exigiendo a nuestros representantes populares, legisladores federales y estatales, así como también a nuestros empleados los servidores públicos de los tres niveles de gobierno, un buen desempeño de sus funciones.
Vigilancia que debe darse a través de organizaciones verdaderamente ciudadanas, que tengan como objetivo no el alcanzar notoriedad para que después alguno de sus miembros puedan ser escogidos por los partidos políticos para que les permitan obtener posiciones políticas importantes. Sino verdaderas agrupaciones de ciudadanos que preocupados por el mal acontecer nacional, estén vigilantes del proceder de la administración pública en sus tres niveles de gobierno, con la intención no solamente de señalar aquello que no se está haciendo bien, sino principalmente aportar ideas, programas, soluciones para que juntos alcancemos el bien estar que merecemos.
Es así como surge en esta entidad la agrupación “Otero Ciudadano”, la cual está formada por ciudadanos de diferentes sectores sociales, pero que tenemos en común el lograr el beneficio o bien común de la colectividad, lo que traerá por consecuencia que tanto el Estado de Veracruz, como la nación, salgan del marasmo en que están y alcancemos los ideales que queremos. Hasta el viernes. opinionmarioj@live.com.mx
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