miércoles, 27 de octubre de 2010

O P I N I O N

Hay políticos mediocres, porque
lo permitimos.
Por Mario Javier Sánchez de la Torre
Uno de los asuntos que debe de llamar la atención de todos los mexicanos, es sin lugar a dudas el referente a la preparación académica de los integrantes de la desprestigiada clase política nacional y en especial de aquellos que aspiran a ser candidatos a cargos de elección popular, como: alcaldes, legisladores locales y federales, senadores, gobernadores y Presidente de la República
El motivo de esta preocupación que debe de ser nacional, es porque todos los aspirantes a estos cargos públicos, los llegan a ocupar, debido a que nosotros los ciudadanos, la población mexicana, supuestamente los elegimos. Razón por la que tenemos una gran responsabilidad, pues además de ayudarlos a ocupar estos cargos, también somos responsables de alguna manera en el positivo o negativo desempeño de su trabajo, responsabilidad que compartimos con los partidos políticos que los proponen y también son sus cómplices.
Así tenemos que para ocupar el cargo de “Presidente de los Estados Unidos Mexicanos”, según el artículo 82 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, se requiere : Ser mexicano de nacimiento e hijo de madre y padre mexicanos. Residencia mínima en el país de 20 años. Tener 35 años cumplidos en día de la elección. No pertenecer al estado eclesiástico o ser ministro de algún culto religioso, ni estar en servicio activo en el Ejército por lo menos seis meses antes de la elección. No ser Secretario o Subsecretario de Estado, Procurador General de la República, gobernador de algún Estado, ni Jefe de Gobierno del Distrito Federal, a menos de estar separado del cargo seis meses antes del día de la elección y no estar comprendido en alguna de las causas establecidas en el artículo 83 de la Constitución señalada. Pero en ningún lugar se refiere a la escolaridad mínima que debe tener el aspirante a tan importante embestidura.
Por lo que corresponde al cargo de Gobernador de un Estado, la Constitución Federal no señala como requisito un mínimo de estudios, señalando la Constitución Política del Estado de Veracruz de Ignacio de la Llave, en la fracción VII de su artículo 43, lo siguiente: “Saber leer y escribir y no tener antecedentes penales por la comisión de delitos realizados con dolo, exceptuando aquellos en los que se hayan concedido los beneficios de conmutación o suspensión condicional de la sanción”. Indicando en las seis fracciones restantes situaciones diferentes.
En cuanto a los cargos de senadores y diputados, la Constitución Federal en sus artículos 55 y 58 señala los requisitos para poder ostentar estos cargos, habiendo solamente una diferencia en lo que respecta a la edad, ya que para diputados se pide un mínimo de 21 años y para senador de 25. En lo que toca a la escolaridad no dice nada. Por lo que toca a la Constitución del Estado de Veracruz, la fracción II, de su artículo 22 dice: “Saber leer y escribir”.
Por lo que toca a los encargados del importante tercer nivel de gobierno de nuestro país, a los alcaldes, el artículo 69, fracción IV de la Constitución de esta entidad señala: “Saber leer y escribir”, coincidiendo el resto del texto con la fracción VII del artículo 43 de la legislación estatal citada.
Lamentablemente este somero análisis de la Constitución Federal, así como de la del Estado de Veracruz sobre la escolaridad exigida a los aspirantes a cargos de elección popular, arroja la pobreza que al respecto desde el punto de vista constitucional hay en nuestra nación. Situación que ha estado permitiendo la llegada a estos importantes cargos a personas que no tienen la escolaridad necesaria y por tanto la capacidad para allí. Un ejemplo claro lo vivimos a diario todos los mexicanos al ver lo que sucede tanto en la Asamblea de Representantes del Distrito Federal, como en la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión y en algunas ocasiones en el Senado de la República.
Responsabilidad que tenemos todos, pero que en mayor grado los partidos políticos que proponen a cualquier persona que les conviene proponer, ya sea por compromiso familiar interno del partido, por compromiso político o por que tienen relaciones con la delincuencia organizada, como está sucediendo a últimas fechas con el Partido de la Revolución Democrática (PRD), pero que no es nuevo en éste, ya que desde el pasado Gobernador de Aguascalientes y ahora legislador federal por otro de los partidos muy cuestionables como lo es el desprestigiado Partido del Trabajo, Ricardo Monsrreal, se descubrieron sus nexos con este tipo de organizaciones.
Así pues como podemos esperar que a personas que solamente se les exige que sepan leer y escribir, puedan proponer, analizar y hacer leyes. Si ni siquiera tienen un nivel mínimo de educación que les permita comportarse a la altura de su embestidura, en el recinto en donde supuestamente trabajan.
La única forma de superar esto es reformando los artículos de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, que señalan este ínfimo nivel de escolaridad que deben tener los políticos mexicanos que aspiran a cargos de elección popular y por desgracia para toda la nación, la reforma la tienen que hacer ellos. Lo que no es un indicativo que se deba quedar así, ya que es el momento debido a todas estas anomalías que se presentan en la vida pública mexicana, que la sociedad reaccione ante esto y tome cartas en el asunto presionando en todas las formas posibles que haya, porque esto no puede ni debe seguir. Usted amigo lector que



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