O P I N I O N
“Karl” cambió el paisaje veracruzano.
“Karl” cambió el paisaje veracruzano.
Por Mario Javier Sánchez de la Torre
La desgracia que sufren en estos momentos un gran número de veracruzanos y que embarga a todos los que vivimos aquí y seguramente a todos los mexicanos, en gran parte podemos considerar que no es una situación que se presenta por primera vez. Aunque lo que sí es diferente para todos, es la intensidad con que el meteoro “KARL” atacó las tierras veracruzanas.
Situación la anterior que según los expertos en la materia, se debe al cambio que en el clima del planeta ya estamos viviendo y que por razones obvias en algún momento teníamos que soportar. Lo que también es un indicativo que a partir de esta fecha, todos los embates que tengamos que soportar de parte de las fuerzas de la naturaleza serán de mayor intensidad a los que estábamos acostumbrados a vivir.
Así pues las cifras conocidas hasta el inicio de la presente semana son bastante preocupantes, pues se encuentran afectados a nivel de emergencia aproximadamente el 40 por ciento de los 212 municipios de la entidad, ríos fuera de su cauce hay 8, que son los más caudalosos, aproximadamente siniestradas 500 mil hectáreas de diferentes cultivos, doce muertos contabilizados e imposible conocer el número de desaparecidos, gran parte del sistema carretero del Estado afectado y un gran número de personas damnificadas, cuyo cantidad aumenta día a día. En sí el panorama no es nada alentador.
Ante todo esto, la acción del Gobierno del Estado se ha notado desde el primer momento, ya que si en algún aspecto ha funcionado en forma adecuada es sin lugar a dudas en el área de Protección Civil. A lo mejor el sentir de la población afectada y de la no también, puede ser que sea en el sentido de que no sea suficiente lo que ha realizado, pero en una contingencia de esta magnitud, cualquier esfuerzo que se haga, así como también todo aquello que se mande como alimentos, medicamentos, ropa, etc., será insuficiente, por eso todos debemos colaborar.
En cuanto a lo medular del problema, que es el desbordamiento de los principales ríos de la entidad, la situación sucede año con año. Sólo que en esta ocasión, como por desgracia todo indica que también sucederá en los próximos, fue como nunca había sido, muy fuerte. Tomemos a manera de ejemplo la bella y conocida internacionalmente población de Tlacotalpan, que está considerada como patrimonio cultural de la humanidad. Cada año desde que tengo memoria el río Papaloapan en la época como la actual se desborda e inunda parte de la población. Inundación a la que ya estaban acostumbrados los habitantes de la región y que además, como ya se conoce aproximadamente la fecha del percance, se estaba preparado para resistirlo, pero lamentablemente en la presente ocasión, la intensidad con que llegó el agua no fue como en toras, fue muy superior. Los resultados a la vista, el tener que desalojar la población en su totalidad, la cual quedó bajo el agua. Como así quedaron también un gran número de otras pequeñas poblaciones veracruzanas.
Y la pregunta es: ¿Ahora qué hacer? - refiriéndome a Tlacotalpan- La respuesta podría ser como en otras ocasiones: hay que esperar a que las aguas regresen a su cauce y después todo regresará a la normalidad y todos a vivir como antes. Creo que en esta ocasión ya no va a poder ser así. La respuesta ya está dada, con la magnitud del problema. O será que las autoridades estatales y federales no pondrán atención al asunto y dejarán que los habitantes de esta bella población regresen a sus hogares, para que en fecha próxima les suceda lo mismo.
Independientemente de lo difícil que seguramente será dejar el terruño en donde se vive, en donde se ha nacido, en donde se tiene todo lo único que una persona o familia trabajadora del campo veracruzano puede llegar a tener. Creo que es más importante conservar la vida, personal y de la familia.
Así pues, la tarea que tienen que resolver las autoridades estatales y federales aquí en Veracruz, es muy difícil y costosa. Simplemente en el caso de Tlacotalpan, seguramente que la solución es que ya no se podrá continuar viviendo ahí, por el peligro que esto implica. La solución real por difícil y costosa que sea, es que los habitantes de esa población por su seguridad ya no van a poder vivir ahí.
Las soluciones pueden ser varias, pero no muchas. Acaso hacer un poblado similar en las cercanías del actual, pero en una zona elevada en donde el crecimiento futuro del río no los alcance, que sería la más económica y creo complaciente para los habitantes del lugar. Porque otra podría ser el hacer una obra hidráulica para contener el crecimiento del río o tratar de desviarlo del cauce actual, sería bastante cara y con el riesgo de que al tiempo la situación se repita. Situación la citada que se aplica por desgracia a todas aquellas poblaciones veracruzanas que también quedaron bajo el agua. Hasta mañana. opinionmarioj@live.com.mx (Fech. Púb. Mart. 21-SEP-10)
Situación la anterior que según los expertos en la materia, se debe al cambio que en el clima del planeta ya estamos viviendo y que por razones obvias en algún momento teníamos que soportar. Lo que también es un indicativo que a partir de esta fecha, todos los embates que tengamos que soportar de parte de las fuerzas de la naturaleza serán de mayor intensidad a los que estábamos acostumbrados a vivir.
Así pues las cifras conocidas hasta el inicio de la presente semana son bastante preocupantes, pues se encuentran afectados a nivel de emergencia aproximadamente el 40 por ciento de los 212 municipios de la entidad, ríos fuera de su cauce hay 8, que son los más caudalosos, aproximadamente siniestradas 500 mil hectáreas de diferentes cultivos, doce muertos contabilizados e imposible conocer el número de desaparecidos, gran parte del sistema carretero del Estado afectado y un gran número de personas damnificadas, cuyo cantidad aumenta día a día. En sí el panorama no es nada alentador.
Ante todo esto, la acción del Gobierno del Estado se ha notado desde el primer momento, ya que si en algún aspecto ha funcionado en forma adecuada es sin lugar a dudas en el área de Protección Civil. A lo mejor el sentir de la población afectada y de la no también, puede ser que sea en el sentido de que no sea suficiente lo que ha realizado, pero en una contingencia de esta magnitud, cualquier esfuerzo que se haga, así como también todo aquello que se mande como alimentos, medicamentos, ropa, etc., será insuficiente, por eso todos debemos colaborar.
En cuanto a lo medular del problema, que es el desbordamiento de los principales ríos de la entidad, la situación sucede año con año. Sólo que en esta ocasión, como por desgracia todo indica que también sucederá en los próximos, fue como nunca había sido, muy fuerte. Tomemos a manera de ejemplo la bella y conocida internacionalmente población de Tlacotalpan, que está considerada como patrimonio cultural de la humanidad. Cada año desde que tengo memoria el río Papaloapan en la época como la actual se desborda e inunda parte de la población. Inundación a la que ya estaban acostumbrados los habitantes de la región y que además, como ya se conoce aproximadamente la fecha del percance, se estaba preparado para resistirlo, pero lamentablemente en la presente ocasión, la intensidad con que llegó el agua no fue como en toras, fue muy superior. Los resultados a la vista, el tener que desalojar la población en su totalidad, la cual quedó bajo el agua. Como así quedaron también un gran número de otras pequeñas poblaciones veracruzanas.
Y la pregunta es: ¿Ahora qué hacer? - refiriéndome a Tlacotalpan- La respuesta podría ser como en otras ocasiones: hay que esperar a que las aguas regresen a su cauce y después todo regresará a la normalidad y todos a vivir como antes. Creo que en esta ocasión ya no va a poder ser así. La respuesta ya está dada, con la magnitud del problema. O será que las autoridades estatales y federales no pondrán atención al asunto y dejarán que los habitantes de esta bella población regresen a sus hogares, para que en fecha próxima les suceda lo mismo.
Independientemente de lo difícil que seguramente será dejar el terruño en donde se vive, en donde se ha nacido, en donde se tiene todo lo único que una persona o familia trabajadora del campo veracruzano puede llegar a tener. Creo que es más importante conservar la vida, personal y de la familia.
Así pues, la tarea que tienen que resolver las autoridades estatales y federales aquí en Veracruz, es muy difícil y costosa. Simplemente en el caso de Tlacotalpan, seguramente que la solución es que ya no se podrá continuar viviendo ahí, por el peligro que esto implica. La solución real por difícil y costosa que sea, es que los habitantes de esa población por su seguridad ya no van a poder vivir ahí.
Las soluciones pueden ser varias, pero no muchas. Acaso hacer un poblado similar en las cercanías del actual, pero en una zona elevada en donde el crecimiento futuro del río no los alcance, que sería la más económica y creo complaciente para los habitantes del lugar. Porque otra podría ser el hacer una obra hidráulica para contener el crecimiento del río o tratar de desviarlo del cauce actual, sería bastante cara y con el riesgo de que al tiempo la situación se repita. Situación la citada que se aplica por desgracia a todas aquellas poblaciones veracruzanas que también quedaron bajo el agua. Hasta mañana. opinionmarioj@live.com.mx (Fech. Púb. Mart. 21-SEP-10)
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