Importante el decálogo
de Calderón. (Parte II)
Por Mario Javier Sánchez de la Torre
Ayer en este espacio abordamos el tema de lo que puede considerarse hasta el momento la Reforma Política del Presidente de la República, bajo el título de El Decálogo de Calderón, asunto que por la importancia que tiene para el futuro político y económico del país, consideramos tratarlo nuevamente.
Entrando de lleno en el tema que más interesa a los mexicanos, tanto por la ineficiencia que a la fecha ha mostrado en su proceder, como el alto costo que tiene para las finanzas públicas, como lo es el Congreso de la Unión. La decisión anunciada por el Ejecutivo Federal de solamente reducir el número de senadores de 128 a 96 y los diputados de 500 a 400, solamente podemos calificarla de tibia. Pues el sentir de la población mexicana en general es que desaparezcan tanto senadores como diputados plurinominales, ya que no son elegidos por los votantes y si son posiciones manejadas exclusivamente por los partidos políticos, para hacer llegar a lugares estratégicos y por ende políticamente importantes, a personajes que en la mayoría de los casos, solamente se preocupan por su beneficio personal y en el mejor de los casos por los intereses de su partido político. Y puede ser que en su proceder tengan cierta razón, pues no representan a nadie, pues nadie voto por ellos. Entonces cual es la razón de que existan. Ninguna.
Otro de los asuntos que también ha sido motivo de discusión por parte de los diferentes sectores que integran la sociedad mexicana, por el alto costo que representa al gasto público, el cual como sabemos se integra por el pago de nuestros impuestos, es el presupuesto que se destina a los organismos electorales, tanto federales como estatales y lo más lastimoso, el que se destina a los partidos políticos. Presupuesto exageradamente oneroso, el cual debiera reducirse por lo menos en un cincuenta por ciento, pues solamente se utiliza para pagar salarios muy elevados, solventar gastos innecesarios y caprichos de los dirigentes de partidos políticos, sin que esto aporte beneficio alguno al Gobierno de la República. Surgiendo en este tema el cuestionamiento ¿Por qué los militantes de cada partido político, con sus cuotas, así como también con otras actividades como rifas, etc., no se hacen cargo de mantener a sus partidos, a los que en algunos casos les deben todo, como su fortuna, tanto política, como económica? Creo que esto sería un verdadero acto de justicia, no a los militantes de los partidos, sino para la sociedad en su conjunto.
Hasta aquí por el momento por razones de espacio con apenas dos de los diez puntos del Decálogo de Calderón, faltan ocho, que si no tienen una gran importancia en el aspecto económico como los citados, sí la tiene en el político, que es más importante que los dineros y que tratan de la participación de la sociedad civil en la vida política de nuestro México. Hasta mañana. opinionmarioj@live.com.mx (JUEV. 17-DIC-09)
Entrando de lleno en el tema que más interesa a los mexicanos, tanto por la ineficiencia que a la fecha ha mostrado en su proceder, como el alto costo que tiene para las finanzas públicas, como lo es el Congreso de la Unión. La decisión anunciada por el Ejecutivo Federal de solamente reducir el número de senadores de 128 a 96 y los diputados de 500 a 400, solamente podemos calificarla de tibia. Pues el sentir de la población mexicana en general es que desaparezcan tanto senadores como diputados plurinominales, ya que no son elegidos por los votantes y si son posiciones manejadas exclusivamente por los partidos políticos, para hacer llegar a lugares estratégicos y por ende políticamente importantes, a personajes que en la mayoría de los casos, solamente se preocupan por su beneficio personal y en el mejor de los casos por los intereses de su partido político. Y puede ser que en su proceder tengan cierta razón, pues no representan a nadie, pues nadie voto por ellos. Entonces cual es la razón de que existan. Ninguna.
Otro de los asuntos que también ha sido motivo de discusión por parte de los diferentes sectores que integran la sociedad mexicana, por el alto costo que representa al gasto público, el cual como sabemos se integra por el pago de nuestros impuestos, es el presupuesto que se destina a los organismos electorales, tanto federales como estatales y lo más lastimoso, el que se destina a los partidos políticos. Presupuesto exageradamente oneroso, el cual debiera reducirse por lo menos en un cincuenta por ciento, pues solamente se utiliza para pagar salarios muy elevados, solventar gastos innecesarios y caprichos de los dirigentes de partidos políticos, sin que esto aporte beneficio alguno al Gobierno de la República. Surgiendo en este tema el cuestionamiento ¿Por qué los militantes de cada partido político, con sus cuotas, así como también con otras actividades como rifas, etc., no se hacen cargo de mantener a sus partidos, a los que en algunos casos les deben todo, como su fortuna, tanto política, como económica? Creo que esto sería un verdadero acto de justicia, no a los militantes de los partidos, sino para la sociedad en su conjunto.
Hasta aquí por el momento por razones de espacio con apenas dos de los diez puntos del Decálogo de Calderón, faltan ocho, que si no tienen una gran importancia en el aspecto económico como los citados, sí la tiene en el político, que es más importante que los dineros y que tratan de la participación de la sociedad civil en la vida política de nuestro México. Hasta mañana. opinionmarioj@live.com.mx (JUEV. 17-DIC-09)
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